Entradas

Mostrando entradas de junio, 2025

Me tomo unos días

Cerrar el portátil también es parte del proceso. Durante estas semanas he estado muy centrada en avanzar con Pigmalión , escribir sobre el desarrollo, compartir reflexiones y organizar lo que viene. Pero ahora toca algo igual de importante: parar. Este verano me voy unos días. Me llevo cuadernos, alguna libreta y muchas ganas de no planear nada. No sé si saldrá alguna idea, alguna escena o solo descanso. Y está bien así. Volveré con las pilas cargadas. Y seguro que con alguna historia nueva entre las manos, aunque no sea de las que se escriben con teclado. Gracias por estar ahí leyendo, comentando o simplemente pasando por aquí de vez en cuando. Nos vemos pronto. Con más claridad, más energía y la misma ganas de seguir creando. Te leo!

Cosas que aprendí hablando de mi corto con otras personas

Contarlo también es una forma de escribirlo. Al principio me costaba hablar de Pigmalión en voz alta. No porque no creyera en la historia, sino porque aún no sabía cómo contarla sin contar demasiado . Cada vez que alguien me preguntaba de qué iba, dudaba: ¿empiezo por el mito?, ¿por el tono?, ¿por lo que me pasa a mí con la idea? Con el tiempo, descubrí que esas conversaciones no eran un trámite. Eran parte del proceso. Contarlo me ayudó a encontrar palabras más claras. A veces me sorprendía lo que decía. O me daba cuenta de que repetía ciertas frases, como si ya estuviera ensayando una forma de explicar el proyecto. Hablar del corto con alguien me obliga a hacer foco. No puedo soltar todo lo que tengo en la cabeza, así que tengo que elegir. Y en esa elección aparece algo que muchas veces no tenía tan claro: qué es lo esencial de la historia. También aprendí a no justificarlo todo. Antes sentía que tenía que explicar cada decisión: por qué sin diálogos, por qué ese to...

Cómo gestiono los días en que siento que no sé por dónde seguir

  Hay avances que no se ven, pero cuentan igual. No todos los días son de claridad. Hay momentos en los que abro la carpeta del proyecto y me quedo quieta. No porque no quiera avanzar, sino porque no sé qué toca hacer. ¿Revisar el guion otra vez? ¿Organizar las carpetas? ¿Escribirle a alguien? ¿Dejarlo estar? En esos días, no saber por dónde seguir puede sentirse como estancamiento, aunque no lo sea. Y con el tiempo he aprendido a no pelearme con esa sensación, sino a convivir con ella. Lo primero que hago es parar el impulso de “hacer algo porque sí”. A veces, cuando no sé por dónde seguir, lo que necesito no es actuar, sino mirar. Releer lo que ya tengo, escuchar una nota de voz que me dejé en otro momento, volver a conectar con el porqué de la historia. Otras veces, simplemente escojo una tarea que no implique decisiones. Ordenar archivos, poner nombres a versiones, revisar qué guardé como referencia. Ese tipo de tareas me reconectan con el proyecto sin exigirme ...

Cosas que me gustaría hacer con el corto cuando esté terminado

Hay vida después del render final. Estoy en plena fase de desarrollo de Pigmalión , y aunque queda trabajo por delante, cada tanto me gusta imaginar qué me gustaría hacer con el corto cuando esté terminado . No solo dónde moverlo, sino cómo compartirlo. Qué tipo de espacios me gustaría habitar con él. Porque terminarlo no es el final. Es el principio de otra etapa. Hoy quiero dejar por escrito algunas ideas. Algunas posibles, otras aún por explorar. Pero todas nacen de lo mismo: el deseo de que esta historia conecte con otras personas. Proyecciones íntimas Más allá de festivales o plataformas, me gustaría organizar algunas proyecciones pequeñas: un espacio compartido con gente que se toma el tiempo de ver, conversar, comentar. Puede ser en una escuela, en una librería, en una sala prestada. Y acompañarlo con una charla, una lectura, un té. Llevarlo a encuentros de animación, aunque no compita Porque el valor de un corto no está solo en que gane premios. También está en lo que pu...

Rumbo a Mundos Digitales: Por qué me parece importante ir.

  Una pausa para escuchar lo que otras personas están haciendo, pensando y contando. Este julio estaré en Mundos Digitales , en A Coruña. Llevo semanas centrada en Pigmalión , revisando materiales, organizando el proyecto, ordenando ideas. Y me viene bien cambiar de ritmo. Estos encuentros me ayudan a ampliar la mirada. A recordar que hay muchas formas de trabajar y que no todo tiene que resolverse desde una misma. Salir del estudio, escuchar, tomar notas, hablar con otras personas… también forma parte del proceso. Estas son las tres charlas que no pienso perderme He revisado la programación y hay muchos temas que me interesan, pero hay tres sesiones que conectan especialmente con lo que estoy trabajando ahora mismo:  “Construyendo un entorno protagonista” Jueves 3 julio – 17:00 h César Álvarez y César Lansac (Entropy Studio) hablarán sobre la creación digital de Olympo , una serie con más de 500 planos con efectos. Me interesa ver cómo abordan el entorno como parte act...

Lo que no tiene que ver con animación… pero me inspira

  Porque a veces la chispa viene de otra parte. Y eso también alimenta. No todo lo que me inspira para crear Pigmalión tiene que ver con animación. De hecho, muchas de las cosas que más me empujan a seguir con el proyecto vienen de lugares que, a primera vista, no tienen ninguna relación con lo que estoy haciendo. Hoy quiero compartirte algunas de ellas. Porque aunque no estén en la pantalla ni en el guion, son parte del combustible que mantiene encendida la historia. Una canción sin letra Hay una pieza instrumental que escucho en bucle cuando me bloqueo. No porque me ayude a resolver nada. Sino porque me recuerda que el tiempo tiene ritmo, no solo prisa. No sé si la usaré algún día en algo. Pero está en el fondo de muchas escenas que ya imaginé. Una conversación antigua Una frase que me dijo alguien hace años, de esas que se quedan colgadas. No tiene que ver con el corto. Pero hay algo de su tono que se metió en los gestos de Pigmalión. No todo lo importante viene en forma ...

Salir de la pantalla también es trabajar

  Porque a veces, lo que necesitas para avanzar está justo fuera del monitor. Llevo tiempo desarrollando Pigmalión frente a una pantalla: escribiendo, organizando, revisando, planificando. Y me gusta. Es parte del proceso. Pero también me doy cuenta de algo: cuanto más rato paso dentro del proyecto, más importante se vuelve salir. Literalmente. Este post no es sobre desconectar para descansar. Es sobre salir para mirar, escuchar y volver a sentir lo que estás contando. La inspiración no está siempre en internet Pinterest, ArtStation, libros, vídeos... todo eso suma. Pero muchas veces, las ideas que más me sirven no vienen de ahí. Vienen de observar una postura en una terraza. De escuchar cómo alguien le explica algo a otra persona en la cola del súper. De ver cómo se posa la luz a las siete de la tarde en una fachada. Todo eso es atmósfera. Todo eso es narrativa. Solo que no brilla en 4K ni tiene etiquetas. Salir me ayuda a ordenar lo que ya tengo dentro Hay ideas que no se r...

De la animación a la infoarquitectura (o lo que surja)

  Porque a veces lo que paga el alquiler no es lo que tenías en mente. Y eso también está bien. Hay etapas en las que el proyecto personal avanza a buen ritmo. Y otras en las que hay que parar, frenar o adaptarse a lo que toca. En mi caso, eso ha significado decir que sí a encargos fuera del mundo de la animación autoral: visualizaciones para arquitectura, motion para publicidad, diseño para terceros... Y aunque no era lo que imaginaba cuando empecé Pigmalión , todo eso forma parte del camino. Trabajar en otras cosas no es desviarse Durante un tiempo me costó entenderlo. Creía que si aceptaba proyectos “de encargo” estaba alejándome de lo que quería. Pero lo que descubrí es que esos trabajos me dan herramientas reales: Me enseñan a gestionar tiempos y expectativas Me ayudan a organizarme mejor cuando sí trabajo en lo mío Me dan aire económico para sostener un proyecto personal a largo plazo Y, de paso, me recuerdan que saber animar, modelar o resolver problemas visua...

La formación continua pero no lineal

Aprender también puede ser ligero, práctico y útil para el proceso en marcha. Hay momentos en los que no estás produciendo a tope, ni escribiendo intensamente, ni presentando proyectos. Pero eso no significa que no estés en movimiento. A mí me pasa. Ahora que Pigmalión está en fase de planificación, sigo buscando formas de mantenerme activa y conectada, sin necesidad de hacer un máster ni encerrarme tres meses a estudiar. Hoy quiero hablar de eso: de formarse como parte del proceso , sin agotarse ni meterse en algo que no necesitas ahora mismo. No todo tiene que ser un curso largo A veces basta con una clase suelta. Una herramienta nueva. Una conversación con alguien que sabe. Y eso ya te abre una puerta. Últimamente he descubierto que lo que más me sirve no siempre tiene que ver directamente con animación: Un mini curso de Excel para armar un presupuesto más claro Una sesión sobre licencias y derechos de autor Una clase sobre cómo presentar proyectos en convocatorias ...

Por qué a veces también necesitamos no crear

  Y no pasa nada. De verdad. Hay días —o semanas— en los que no toco el proyecto. No porque ya no me importe. No porque haya perdido el hilo. Sino porque necesito parar. Parar de pensar, de planificar, de justificar, de empujar. Y aunque durante mucho tiempo me dio culpa, ahora lo veo distinto: descansar también es parte del proceso. Crear todo el tiempo no es sinónimo de avanzar Cuando estás en un proyecto personal, sobre todo si lo estás haciendo en solitario, es fácil caer en la idea de que si no estás produciendo, estás perdiendo el tiempo . Pero a veces, parar un poco es lo que hace que puedas seguir. No crear también puede significar: Dejar reposar una decisión difícil Darle espacio a una idea que aún no está lista Reconectar con lo que estás contando Volver a ti, fuera del rol de creadora Descansar de las pantallas Lo noto especialmente cuando paso muchas horas frente al monitor. Llega un punto en el que ni pienso ni siento. Solo clico. Así que me permi...

Cómo doy forma a una carpeta de proyecto

Ordenar no es obsesión. Es cuidar el tiempo que ya le has dedicado. Cuando trabajas sola en un proyecto, no hay nadie que te pida versiones, ni que archive por ti, ni que te diga “este archivo no lo encuentro”. Y eso puede parecer libertad, pero también es terreno fértil para el caos. Así que hoy quiero compartir cómo estoy organizando la carpeta de Pigmalión : qué hago para no perder información, no repetir trabajo, y no dejarme llevar por el desorden creativo. Spoiler: no soy la persona más ordenada del mundo, pero encontré una estructura que me funciona. La carpeta raíz Primero, tengo una única carpeta madre con el nombre del proyecto. Dentro, las subcarpetas por áreas: 01_Guion 02_Dossier 03_Referencias 04_Presupuesto 05_Cronograma 06_Backups 07_Notas_y_feedback 08_Diseño/visual ( aunque no estoy generando imágenes aún, dejo espacio preparado) 09_Pitch/Convocatorias (para materiales adaptados si me presento a algo) Pongo números al principio para...