Cómo estoy creando un cronograma inicial para mi corto
No es planificación rígida. Es empezar a ver el camino.
Ahora que el guion de Pigmalión está terminado, uno de los primeros pasos que estoy dando para convertirlo en un proyecto real es construir un cronograma inicial.
¿Por qué empezar por un cronograma?
Porque tener una visión del tiempo me da tres cosas importantes:
-
Me ayuda a organizar mis ideas sin saturarme.
-
Me permite ver qué pasos dependen de otros.
-
Me obliga a tomarme en serio el proceso, no solo la intención de hacerlo algún día.
Es un mapa, no un contrato. Pero me da dirección.
Paso a paso: así lo estoy haciendo yo
1. Dividir el proyecto en fases grandes
Primero pensé en macroetapas. Esto es lo que tengo:
-
Desarrollo final (ajustes, preparación del dossier ampliado)
-
Preproducción (definir estilo, buscar colaboraciones, organización de trabajo)
-
Producción (animación, sonido, composición)
-
Postproducción (edición, sonido final, créditos, copias)
-
Distribución (envío a festivales, presskit, seguimiento)
2. Asignar tiempos tentativos
Para cada fase me hice dos preguntas:
-
¿Cuánto me gustaría que durara?
-
¿Cuánto es realista con lo que tengo ahora?
Eso me obligó a aterrizar cosas. Por ejemplo: si quiero hacer animación en tres meses, ¿cuántos planos hay?, ¿qué técnica uso?, ¿cuántas personas harían falta?
No tengo todas las respuestas, pero el hecho de hacerme la pregunta ya me hace avanzar.
3. Visualizarlo
El objetivo es ver el proyecto como un proceso, no como una masa difusa.
Algunas decisiones que ya tomé (y por qué)
-
Me he dado margen: no todo tiene que hacerse en 2025. Prefiero sostenerlo en el tiempo que agotarme.
-
Quiero empezar la animación con una base muy clara, así que le estoy dando tiempo a la preproducción.
-
He incluido semanas “en blanco” entre fases: no todo va a ir como lo planeo, y quiero tener aire.
¿Y si cambia todo más adelante?
Ya solo por haberlo hecho, siento que el proyecto está en marcha de verdad.
¿Y tú?
Te leo!

Comentarios
Publicar un comentario