Cómo empiezo a definir un presupuesto sin perder la cabeza

Ponerle números a tu corto, lo hace posible.

Una vez que tuve claro un cronograma básico, el siguiente paso fue mirar al elefante en la habitación:

¿Cuánto va a costar este corto?

Y ojo, no lo estoy diciendo desde la presión de tener que financiarlo todo mañana.
Lo digo porque entender las necesidades del proyecto, aunque sea a grandes rasgos, me ayuda a tomar decisiones más realistas y priorizar mejor.

Así que aquí te cuento cómo estoy armando un presupuesto inicial, sin volverme loca y sin perder el foco creativo por estar pensando en cifras.


¿Por qué hacer un presupuesto desde el principio?

  • Porque te obliga a aterrizar: ¿quieres música original?, ¿vas a animar tú sola?, ¿hay fases que puedes externalizar?

  • Porque si quieres pedir ayudas o colaboraciones, necesitas saber qué estás pidiendo.

  • Porque te ayuda a ver si lo que has imaginado se puede producir… o hay que ajustarlo un poco.


Así estoy estructurando mi presupuesto

No es definitivo, pero me sirve como punto de partida. Estoy usando una hoja simple con estas categorías:

  1. Honorarios (por fase o por persona)

    • Dirección

    • Diseño y animación

    • Sonido

    • Música

    • Producción

  2. Gastos técnicos y materiales

    • Software/licencias

    • Hardware (si aplica)

    • Voz o grabaciones (si hubiera)

  3. Gastos de postproducción

    • Edición

    • Mezcla

    • Corrección de color

    • Copias y masters

  4. Difusión y distribución

    • Tasas de festivales

    • Traducciones y subtitulación

    • Diseño gráfico y presskit

  5. Otros

    • Asesorías

    • Gastos legales (registro, contratos)

    • Margen para imprevistos


Qué me está ayudando a no agobiarme

  • No poner cifras exactas desde el principio. Primero hago listas. Luego investigo. Luego ajusto.

  • Separar lo ideal de lo viable. No es lo mismo el presupuesto “soñado” que el realista. Pero los dos me sirven.

  • Preguntar. Hablar con personas que ya han producido cortos me ayuda a no inventar todo desde cero.

  • Recordar que el presupuesto no es una jaula. Es una herramienta.


Hacer números también es cuidar tu proyecto

Saber lo que cuesta no es restarle poesía.
Es empezar a entender cómo llevar esa poesía a la pantalla, sin agotarte en el camino ni pedir milagros donde hace falta organización.

Te leo!

Comentarios